Lema Escolar 15-16

Tú me haces grande

El cartel en toda su composición sugiere crecimiento: las letras que se van ampliando, las líneas, el proceso que sigue la planta.
         Al final, la parte más grande del lema "encaja" con el final del proceso de la planta.
         - En el cartel se entrelazan el "Tú" y el proceso de crecimiento del protagonista (el niño/adolescente/joven). De algún modo, el "Tú" convierte en co-protagonista a aquel que está "haciendo grande" al protagonista.
          - El color de fondo del Tú, conecta con las manos que "acompañan y ayudan" el proceso de crecimiento. Y estas manos no tienen rostro: son las manos de Dios, pero también las manos de todos aquellos que "hacen grande" al niño-joven. Pueden ser de uno solo o pueden ser manos de mucho que forman equipo en esta tarea.
          - El proceso de crecimiento se compara al de una planta: es costoso y requiere paciencia y confianza. A veces consiste en intervenir y otras en esperar sin hacer nada, solo estar pendiente y dar libertad. Pero da frutos, siempre da frutos.
          - Un proceso que se concreta en muchas acciones. Se han puesto algunas que pueden ser significativas, aunque no las únicas:
• echar la semilla, plantar, sin saber qué brotará de la tarea.
• regar, alimentar, dar lo necesario.
• esperar, sin hacer nada, solo esperar.
• Iluminar, dar luz, aconsejar.
• Animar, "aplaudir", fortalecer y fomentar todo lo bueno va pasando en ellos.
• Podar, quitar aquello que puede impedir el crecimiento, o que "afea" el resultado.
• Disfrutar de lo que ocurre, un árbol que da fruto en abundancia (fruto que son a su vez semillas) en un proceso que no tiene fin.

El cartel tiene una doble dirección:

      - Desde el protagonista, el niño-joven que tiene que crecer y que se ayuda de otros para "hacerse grande": recibe, pero también tiene libertad en todo el proceso. Es más, las manos pueden ser ellos mismos, cuando "toman lo que necesitan", cuando "tienen luz", cuando se "felicitan por todo lo andado", cuando se atreven a cortar aquello que les impide hacerse grande y cuando dan frutos. No es un crecimiento pasivo: es la planta la que crece, aunque para ello necesite a otros.
      - Desde el que ayuda a crecer. ¿Cómo hacerlo? ¿Cómo enseñar a crecer? ¿Cómo acompañar? ¿Cómo "estar" en un proceso en el que no somos protagonistas, pero hacemos falta?

Es una historia conocida de la Biblia, segura que la conocemos más por algunas películas famosas. Pero la pregunta que más nos interesa hoy es, ¿por qué Dios le pide a Moisés que se descalce para hablar con él?

Hablar es algo normal, que hacemos todos los días. Más raro es sentarnos a hablar cara a cara, contarnos lo que nos pasa, lo que nos ilusiona, lo que esperamos del otro, hablar sin complejos. Es raro, y es difícil, porque cuando nos sentamos a hablar con un amigo, o con una persona que conocemos, llevamos con nosotros un montón de prejuicios y de ideas, nos sentamos con una imagen de esa persona, que a veces hemos recibido de otros y que por lo general suele ser bastante injusta.

Si somos una familia, si podemos dejar a un lado lo que nos diferencia y sentarnos a hablar, es muy importante que lo hagamos como Moisés, a pie descalzo; que reconozcamos la parte de Dios que hay en la otra persona, que nos libremos de los prejuicios y las diferencias y caminemos juntos, a pie descalzo, hacia lo que de verdad nos une. Así, solo así, nuestra familia será cada vez mayor.

Esta es nuestra propuesta pastoral para este curso: ¡descálzate!, ¡siéntate!, ¡escucha desde el corazón!, ¿hablamos?


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